¿Cómo puedo ser salvo?

Lo que se requiere para ser salvo

A los seres humanos nos gusta pensar que somos buenos. Por eso a mucha gente le resulta difícil reconocer que somos pecadores incapaces de salvarnos solos. Incluso si admitimos nuestra necesidad de un Salvador, queremos creer que algo en nosotros nos hace dignos de ser salvos, pero ¿cómo ser realmente salvo?

La salvación puede definirse como la obra de la gracia de Dios mediante la cual nuestros pecados son perdonados y recibimos el regalo de vida eterna. Esto significa que no somos salvos por nuestras obras, sino por el amor de Dios y su favor inmerecido.

Cuando Cristo murió, pagó nuestra deuda de pecado en su totalidad. Y aunque la salvación es un regalo de Dios, no nos pertenece hasta que la aceptamos. Para ello, debemos reaccionar ante la invitación de Dios de las siguientes maneras:

  • Con fe: La fe que salva es la confianza en Cristo como el Hijo de Dios para el perdón de los pecados y la vida eterna (1 Jn 5.13).
  • Con sumisión: Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, estamos reconociendo que es el Señor (Ro 10.9, 10). Esto significa que tiene la autoridad para guiar y gobernar nuestra vida de acuerdo con su voluntad.
  • Con arrepentimiento: Si Cristo es nuestro Salvador y Señor, entonces debemos apartarnos de nuestra antigua manera de vivir (Hch 2.38). Ahora detestamos el pecado y anhelamos la pureza. Aunque a veces resurgen patrones de nuestra vieja naturaleza carnal, cada vez que caemos tenemos el privilegio de recurrir a Dios en busca de perdón y limpieza (1 Jn 1.9).

¿Ha recibido el regalo de la salvación de Dios? Acérquese hoy al Padre Celestial hoy con fe, sumisión y arrepentimiento.

Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor, él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo. Él derramó su Espíritu sobre nosotros en abundancia por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por su gracia él nos declaró justos y nos dio la seguridad de que vamos a heredar la vida eterna.
– Tito 3:4-7 (NVI)

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