¿En quien puedo confiar?

Lo que no puede ser alterado

En general, a la gente le gusta sentirse segura, pero la realidad de nuestro mundo es que hay mucha inseguridad, no sabemos en quien podemos confiar. Por ejemplo, la economía, la salud, e incluso la capacidad de un país para sobrevivir, no están garantizadas. Cuando nuestros cimientos son sacudidos, nos sentimos abrumados.

Hay diferentes razones por las que el Señor permite los problemas, pero por ahora, concentrémonos en una de ellas, Dios no consentirá nada que permita al hombre sentirse autosuficiente. Por lo tanto, Dios puede permitir, por amor, ciertos problemas para que nos demos cuenta de nuestra necesidad de Él. A menudo glorificamos “dioses” como el dinero y la posición social.

Por nuestro orgullo, tendemos a pensar que somos capaces de manejarnos sin Dios. Pero, por amor, Él puede inquietar nuestra vida para revelarnos nuestra dependencia de Él. Si usted basa su seguridad en algo que no sea Jesucristo —incluso algo tan inocente como la comodidad— la fuente de su seguridad terminará convirtiéndose en arena que se desvanecerá.

“Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense! La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas.
Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir.
Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada.
Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras. Ustedes viven alegres porque ya saben que Dios los salvará, y por eso confían en él.” – 1 Pedro 1:6-9 (TLA)

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