La cura contra el sentimiento de inferioridad

La cura contra el sentimiento de inferioridad

El sistema en el que estamos inmersos nos bombardea con mensajes que pueden desencadenar sentimientos de inferioridad. Promete felicidad y satisfacción si conducimos el mejor automóvil, vestimos lo que está de moda, o estamos en forma. Si no nos protegemos del consumismo iremos tras una búsqueda infructuosa de sentimientos de valía y suficiencia.

Muy a menudo miramos los aspectos externos para demostrarnos a nosotros y a los demás que somos valiosos. Incluso llegamos a pensar: si solo me viera mejor, tuviera más dinero o fuera más inteligente, los demás me aceptarían. No es sabio dejar que las opiniones y los estándares de los demás determinen nuestra autoestima; la única evaluación precisa de nuestro valor viene de Aquel que nos amó tanto que murió en nuestro lugar.

En la Biblia se deja en claro que el valor en la vida se obtiene de conocer y comprender todas las dimensiones de amor que Dios siente por los que creen en El. Este conocimiento es nuestra ancla cuando los fracasos nos tienten a condenarnos y a retirarnos derrotados. Observe que el Señor no dice que nos dará todas las cualidades y todas las cosas que pensamos que vencerán nuestra sensación de inferioridad. En vez de eso, promete fortalecernos “con poder en el hombre interior” (Ef 3.16).

Dios es “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”, pero su método es trabajar de adentro hacia afuera, “según el poder que actúa en nosotros” (Ef 3.20). Si lucha con sentimientos de inferioridad, pídale a Dios que sane su alma haciendo un hermoso trabajo en usted.

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