Un Dios en quien podemos confiar

Un Dios en quien podemos confiar

La Biblia nos exhorta una y otra vez que es en el Señor en quien podemos confiar. Cuando los tiempos son buenos, esto no parece difícil. Sin embargo, cuando surgen las pruebas, es mucho más difícil confiar en Él.

Pero siempre es importante que pongamos nuestra confianza en el Dios viviente, en especial cuando todo lo que nos rodea parece desmoronarse. Esta pudo haber sido la situación que inspiró el Salmo 37.

El escritor de este salmo, el rey David, menciona varias veces que no debemos inquietarnos (Salmo 37:1, Salmo 37:7, Salmo 37:8). La angustia por una situación es lo contrario a la confianza, la cual tiene efectos negativos. Por un lado, puede afectar el bienestar físico y emocional. Alimentar preocupaciones puede llevar a actitudes incorrectas. Y al intentar resolver la situación a nuestra manera, podemos perder la mejor solución de Dios.

¿Cuál es, entonces, el antídoto para la preocupación y el estrés en un momento difícil? La confianza absoluta en Cristo. El Salmo 55.22 dice: “Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; él nunca permitirá que el justo sea sacudido”. Esto significa que debemos poner todas nuestras cargas a sus pies, creyendo que Él es bueno, amoroso y que tiene el control.

Cuando surgen las pruebas, ¿corre hacia el Señor o trata de manejar la situación? Quien le creó puede manejar cualquier dificultad y angustia, incluso cuando parezcan abrumadoras. Lo que Él desea es su entrega y su confianza. Es en los brazos del Señor donde encontrará descanso para su alma.

No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los malhechores, pues son como la hierba que al cortarla pronto se seca.
Tú debes confiar en Dios. Dedícate a hacer el bien, establécete en la tierra y mantente fiel a Dios.
Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas.
Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor; así todos verán con claridad que tú eres justo y recto.
Calla en presencia de Dios, y espera paciente a que actúe; no te enojes por causa de los que prosperan ni por los que hacen planes malvados.
No des lugar al enojo ni te dejes llevar por la ira; eso es lo peor que puedes hacer.
Los malvados serán destruidos, pero los que esperan en Dios recibirán la tierra prometida.
– Salmos 37:1-9

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